El Cabanyal-Canyamelar es el barrio marinero por excelencia de la ciudad de Valencia desde finales del siglo XIX. Guarda todavía el sistema urbano reticular derivado de las barracas, antiguas viviendas típicas de la zona, y es un exponente del llamado modernismo popular.
Aunque en 1993 fue declarado Bien de Interés Cultural (BIC), la esencia de este territorio está amenazada desde el 24 de julio de 1998, en plena era del boom inmobiliario, por un proyecto de construcción de una avenida que prevé partir el barrio en dos y que supone la destrucción de 1.651 viviendas.
Desde entonces, la Plataforma Salvem El Cabanyal se ha convertido en un modelo de lucha vecinal contra la depredación urbanística. Decenas, cientos, miles de inmuebles históricos y protegidos han sido barridos por la codicia inmobiliaria en toda España, pero el Cabanyal resiste.
Su objetivo es bien claro: la Plataforma solicita una “rehabilitación sin destrucción, estamos por una arquitectura sostenible que conserve nuestro patrimonio”.
Además, consideran que la conservación del Cabanyal-Canyamelar supondría para la ciudad de Valencia la posibilidad de disfrutar y poseer un Centro Histórico único en Europa, que podría convertirse en reclamo turístico además de un barrio residencial para las generaciones futuras. “Su destrucción”, afirman, “sería un paso más hacia la pérdida total de nuestra dentidad”.
Pero el Ayuntamiento, regido en mayoría por la ‘popular’ Rita Barberá, no cede en la puesta en marcha de su ‘Plan Especial de Protección y Reforma Interior de Cabanyal-Canyameral (PEPRI)’. Y tiene el respaldo de la Administración autonómica, presidida por su compañero de partido Francisco Camps. Tanto es así que el Gobierno valenciano aprobó un decreto-ley favorable a las obras dos días después de que el Gobierno central, a través de una orden del Ministerio de Cultura, desautorizara el PEPRI calificándolo de “acto de expolio” del patrimonio histórico.
El decreto-ley que autoriza el plan de reforma del barrio del Cabanyal después de ser suspendido por el Ministerio de Cultura el pasado 4 de enero, es el segundo que aprueba un Gobierno de la Generalitat desde que la Comunitat Valenciana se constituyó como autonomía.
Por el momento, paralelamente a la batalla de competencias que se libra en los juzgados, se preparan movilizaciones en la calle. La Plataforma ha convocado una manifestación para el próximo 31 de enero. Salvem El Cabanyal, que es seguidor de Ecodez en las redes sociales, también constituye un ejemplo de la utilización de este canal de comunicación para interactuar con los vecinos.
Su lucha también ha colocado a dos mujeres valencianas frente a frente: la conservadora Rita Barberá por un lado y la socialista y ex ministra de Cultura, Carmen Alborch, por el otro.