Los expertos en cuestiones medioambientales aseguran que alrededor del 60% de las emisiones de CO2 a la atmósfera tienen su origen en las ciudades. Por ello, aconsejan que las políticas urbanas se enfoquen a la sostenibilidad, al fomento entre la población de energías renovables y a concienciar a la ciudadanía de la importancia de gestionar los recursos naturales de un manera responsable.
En España, son muchos los municipios que muestran públicamente su preocupación por la contaminación que generan, pero son muy pocos los que desarrollan iniciativas eficientes para combatirla. Algunos reducen sus medidas a crear alguna que otra zona verde, pero también los hay que se han tomado muy en serio el problema y han creado un tejido de medidas enfocadas a la protección del Medio Ambiente. Una de ellas parece ser Murcia. Al menos así lo dicen los elogios que recibe. La ONU la considera un modelo de prácticas medioambientales, la Fundación Fórum Ambiental la declaró en 2009 la ciudad más sostenible de España y hace unos días la Unión Europea aceptó su candidatura a ser Capital Verde europea en 2012, premio al que optan también las urbes españolas de Barcelona, Sevilla y Vitoria, además de, entre otras, Glasgow, Bolonia, Roma o Budapest. No obstante, para los ecologistas no es oro todo lo que reluce. Denuncian que el Ayuntamiento murciano sólo está haciendo “marketing verde” y que detrás de todos los elogios hay una nefasta gestión de las basuras y el agua, además de una inexistente política para frenar la polución de la ciudad.

La infanta Cristina entrega al alcalde de Murcia, Miguel Ángel Cámara, el premio que acredita a la urbe levantina como la más sostenible de España en 2009
Murcia tiene casi 440.000 habitantes, repartidos entre el casco urbano y una extensa área con 54 pedanías y zonas agrícolas y tiene en la sostenibilidad la piedra angular de sus políticas. El consistorio presidido por el alcalde del Partido Popular, Miguel Ángel Cámara, cuenta con una comisión de medio ambiente, sostenibilidad y ordenación territorial, con competencias en urbanismo, vivienda, movilidad, transportes, recogida de residuos e infraestructuras. Además, varias concejalías como la de parques y jardines, educación o urbanismo también tienen capacidad de intervenir y resolver en cuestiones que afecten al Medio Ambiente.
A diferencia de otras ciudades españolas, Murcia ya hace tiempo que ha dejado de ser un paraíso para la especulación inmobiliaria. El 63% del territorio municipal no es urbanizable y para construir en el 37% restante es condición ‘sine qua non’ pasar un riguroso examen de impacto medioambiental. En las fincas situadas fuera del caso urbano, además, se exige a los propietarios la plantación de árboles para delimitar las propiedades.
Murcia también tiene un plan de lucha contra el cambio climático. Quiere reducir en un 20% sus emisiones de CO2 y, para ello, promueve el uso de energías renovables concediendo subvenciones a los vecinos que opten por instalar en sus domicilios fuentes de energía solar términa y fotovoltaica, que ya han sido instaladas en edificios municipales, pabellones deportivos y algunas escuelas de la ciudad. Asimismo, en la ciudad ya se ha comenzado la instalación de 250 marquesinas solares que combinan la estética con la captación de energía y los semáforos y la iluminación de la urbe funciona con Led’s.
El Ayuntamiento presume su firme apuesta por la recogida selectiva de basura (ha aumentado en un 500% en los últimos diez años) y cuenta con la mayor planta de compostaje de Europa, con capacidad para tratar 140.000 toneladas de residuos al año. Por otro lado, fomenta entre sus trabajadores el empleo de papel reciclado y opta por la compra de muebles realizados con materiales también reciclados.
Murcia también fomenta el transporte sostenible y cuenta ya con 89 kilómetros de carril bici que parten, en su mayoría, desde el centro de la ciudad hacia la Universidad, zonas residenciales y pedanías. Pero el Ayuntamiento considera que no son suficientes y tiene planificada la construcción de 198 más y proyecta la implantación de otros 258 que harían un total de 545, lo que situaría a Murcia entre las ciudades con más kilómetros de carril bici del mundo. Por su parte, los 44 kilómetros de vías para el metro ligero, divididos en cuatro líneas, también contribuyen al uso del transporte público por los ciudadanos y a minimizar la utilización del coche.
En Murcia, las fincas que están fuera del casco urbano tienen que delimitarse, obligatoriamente, con árboles, y los edificios municipales, así como diferentes escuelas y pabellones deportivos funcionan con energía solar térmica y fotovoltaica
Como parte de sus políticas sostenibles, el Ayuntamiento de Murcia ha conseguido concienciar a los ciudadanos de que hagan un uso responsable del agua en una zona en la que es un bien escaso. Así, en 2007 se consumieron 121 litros por habitante y día, por debajo de la media española, que es de 166. Igualmente, el consistorio ha creado una nueva depuradora para tratar las aguas sucias de la ciudad. De este modo, el río Segura no recibe ningún vertido urbano ni industrial que no haya sido tratado previamente. Como resultado se ha mejorado la biodiversidad del río con el regreso de diversas especies de peces y aves.
Los ecologistas critican el transporte, la gestión del agua y de la basura
Por todo ello ha recibido el reconocimiento de diferentes asociaciones vinculadas a la protección del Medio Ambiente, aunque los elogios se tornan en críticas cuando se le pide su opinión a los ecologistas murcianos. Éstos denuncian una nefasta gestión de las basuras por parte del Ayuntamiento y la existencia de vertederos ilegales, consideran que los carriles-bici son inadecuados y que el transporte público es el más caro de España, protestan por la dudosa gestión del agua en un municipio que alberga muchos pozos ilegales, dicen que existe una preocupante contaminación atmosférica por el tráfico y que no hay ninguna iniciativa para mitigarla y critican el recorte de espacios verdes en la ciudad.