El pasado mes de agosto, el Espanyol de Barcelona inauguraba su nuevo estadio de Cornellá-El Prat, un campo de fútbol que sorprendió a todos los aficionados al fútbol que lo vieron, ‘in situ’ o por televisión, por su belleza. Con una capacidad de 40.500 espectadores, está entre los recintos deportivos más modernos de Europa, lo que le sirvió para entrar en la categoría de estadios cinco estrellas para la UEFA.
El estadio del Espanyol cuenta en su interior hasta con un pequeño cementerio para que los hinchas ‘pericos’ puedan reposar allí cuando fallezcan, pero lo que todavía desconocen muchos aficionados es que Cornellá es el primer campo de fútbol de España eficiente desde el punto de vista energético.
En las cubiertas de los dos fondos del campo de fútbol se han instalado 2.720 módulos fotovoltaicos en una superficie una superficie total de 4.524 m2, que generarán anualmente 680.000 Kw/h de electricidad. Estas placas solares, que podrían alimentar a 600 viviendas durante un año, reducirán considerablemente el consumo eléctrico del recinto y evitarán la emisión de 360,4 toneladas de CO2 a la atmósfera.
Construido según criterios de eficiencia energética, el estadio también incluye cuatro inversores de 150 Kw, que transformarán la energía captada por el sol en corriente que será inyectada en la red eléctrica del campo de fútbol. Asimismo, cuenta con un sistema de regulación de la energía para gestionarla de una manera adecuada, con una planta refrigeradora con condensación para el aire que no perjudica la capa de ozono y con una caldera que funciona con gas natural para producir agua caliente y que reduce al máximo las pérdidas de energía.
La empresa Trina Solar, patrocinadora del club (su publicidad figura en el reverso de la camiseta del equipo, debajo del dorsal), se encargó de la suministración de las placas solares , mientras que la empresa Abasol se ocupó de adaptar el estadio a los criterios de eficiencia energética.
El acuerdo con esta última, además de convertir al Espanyol en pionero en el uso de energías renovables en el fútbol español, también le supone al club catalán un nicho de negocio, ya que se llevará un porcentaje de la facturación total que generen las placas solares, y que se estima en unos 200.000 euros anuales. La inversión fue de dos millones de euros, pero ésta se amortizará vendiendo la electricidad que produzcan los paneles y que sobre tras cubrir las necesidades energéticas del campo de fútbol.
El Espanyol se ha convertido así en un modelo de eficiencia energética para el resto de clubes españoles y quizá también les haya enseñado el camino de una nueva vía de financiación para unos equipos en cuyas arcas cada vez hay más telarañas.





