Los elefantes tailandeses, antes ocupados en las plantaciones, han sido reconvertidos como artistas. No es una broma, puede verse en el video que mostramos y que merece muchísimo la pena.
Según animalesextinción.es, el elefante asiático (Elephas maximus) es, además del mamífero más grande del continente asiático, uno de los animales en peligro de extinción. Aun así sufren muchas amenazas en su medio natural por el negocio de sus colmillos y su carne.
En 1989, mucho antes de que la Europa rica, España incluida, empezara a hablar de la gran crisis que nos afecta, miles de paquidermos se quedaron en el paro tras prohibirse la tala de árboles en Tailandia, por lo que las autoridades les buscaron una ocupación alternativa. Y pensaron en el mundo del arte y el espectáculo.
Según animalesextinción.es, fue el experto estudioso de estos animales, Richard Lair, junto a dos pintores rusos (Vitaly Komar y Alex Melamid) quienes decidieron crear el Proyecto Asiático de Conservación y Arte de Elefantes (AEACP, por sus siglas en inglés) en donde mantienen en condiciones privilegiadas a un grupo de animales rescatados en un estado calamitoso de diferentes países de Asia.
De ser reverenciados como símbolo nacional y adorados como dioses en Tailandia durante siglos, pasaron a ser usados como bestias de carga en la industria maderera de forma ilegal
Todo comenzó en 1996, cuando estos dos artistas tuvieron la iniciativa de crear la primera “academia de artes para elefantes”, para darles una vida mejor. Y es que aunque durante siglos han sido reverenciados como símbolo nacional y adorados como dioses en Tailandia, pasaron a ser usados como bestias de carga en la industria maderera de manera ilegal por la noche, y a entretener a turistas durante el día, muriendo agotados y desnutridos en grandes cantidades.
Estos pintores sabían de elefantes en Estados Unidos que pintaban, y decidieron copiar la idea, pero en Tailandia. (En Estados Unidos la elefante Ruby, del Zoológico de Phoenix, generó más de 100 mil dólares por año con sus pinturas). En 1998 lograron crear el AEACP, una fundación sin fines de lucro que cuenta con el apoyo de la WWF Internacional.
La academia se encuentra concretamente en la ciudad tailandesa de Lampang. Para celebrarlo, el hotel Hilton de Bangkok colgó en sus paredes la primera exposición de la AEACP, donde Komar y Melamid presentaron a un elefante mientras pintaba frente a la princesa Galyani de Tailandia. En los años siguientes AEACP se estableció en la India, Indonesia, Bali y Camboya convirtiéndose en poco tiempo en un verdadero éxito.
Arte conceptual de vanguardia y expresionismo abstracto
Pero no solo eso, si no que las pinturas de estos paquidermos llegaron a incluirse en la Bienal de Venecia de 1999 y en el 2000 algunas pinturas fueron subastadas en la prestigiosa casa de subastas Christie’s. El dinero allí recaudado fue utilizado para cuidar a los elefantes y proporcionar ayuda financiera a sus entrenadores.
En abril de 2002 llegaron incluso a exponer en el prestigioso Museo de Arte de Berkeley un total de 50 pinturas de 17 elefantes provenientes de India, Indonesia y Tailandia junto con fotografías y documentación sobre la fundación. Las razones por las que les dejaron exponer son simples, y es que según las autoridades estos elefantes tienen una larga trayectoria mostrando arte conceptual de vanguardia y este tipo de expresión tiene muchos puntos de contacto con el expresionismo abstracto. También expusieron en el World Trade Center de Baltimore, Estados Unidos.
Aunque parezca increíble han llegado a ganar hasta 10.000 dólares por muestra, con lo que se subvencionan las escuelas de arte y su manutención. Lo que se dice una vida y un trabajo digno para elefantes pintores, asegura animalesextición.es.
Aproximadamente se tarda una semana en enseñar a estos elefantes a sostener el pincel y pintar antes de que empiecen en serio a “crear”, aunque cada elefante aprende a distinto ritmo y tiene un claro estilo propio. Existen dos modalidades diferentes de pintura para estos animales; en una son entrenados para dibujar cosas concretas, y en la otra, los elefantes eligen los colores y dejan su creatividad volar, lo que resulta en obras abstractas.
Sumamente inteligentes y perceptivos
Lo impresionante de ambas modalidades, es la precisión con la que son capaces de manejar el pincel. La razón por la que algunos de estos elefantes son capaces de pintar con tanta precisión independientemente de que repitan el dibujo que les han enseñado a hacer o no, es que son sumamente inteligentes y perceptivos. Es más, algunos críticos de arte aseguran que cada elefante tiene su estilo claramente definido y que sus pinturas se asemejan al trabajo de algunos artistas abstractos. Estas pinturas se realizan con la técnica de acrílico sobre lienzo y papel.
Según informa Efe, los turistas se quedan literalmente alucinados cuando los ven blandir pinceles con sus largas trompas y dibujar plantas y autorretratos en lugares como el gubernamental Instituto Nacional de Elefantes de Lampang. Las obras se venden entre 10 y 25 euros. Los lienzos, así como cuadernos y libretas, son elaborados a partir de heces de elefante recicladas.
Las representaciones para turistas varían según los organizadores, pero suelen incluir composiciones coreográficas, pintura, música y partidos de fútbol. Los elefantes carecen de la creatividad y la capacidad de abstracción de los primates, otros renombrados artistas en el mundo animal, por lo que precisan la ayuda de los “mahout” (cuidador), que dirigen sus trompas.
80 años de esperanza de vida, unas décimas más que la población española masculina
En Lampang, también ejercitan su creatividad en una orquesta, en la que tocan una amplia variedad de instrumentos de percusión, como tambores y xilófonos. El Instituto da cobijo a unos 90 elefantes, de los que 50 trabajan en los espectáculos para turistas, una docena recibe tratamiento en el hospital y el resto desempeñan otras tareas. Estos números artísticos han dado salida laboral a cientos de paquidermos que, como el burro en España, perdieron su utilidad a causa de la modernidad.
Grupos protectores de animales denuncian que éstos son sometidos a torturas para que aprendan habilidades que no son propias de su naturaleza. Sin embargo, los responsables del citado centro tailandés aseguran que los “mahout” nunca maltratarían a su elefante y que no se les obliga a efectuar tareas perjudiciales. Dado el éxito de esta actividad y su posterior popularización, queda la duda de si en otros centros de Tailandia siguen los mismos parámetros de respeto al animal.
Cuando alcanzan la edad senil pueden entrar en un estado de enajenación que los vuelve peligrosos para sus cuidadores y todo el que se acerque, por lo que los responsables del Instituto los devuelven a la jungla para que pasen sus últimos años en soledad. Otros paquidermos reciben tratamiento por accidentes con minas antipersona, intoxicación, problemas intestinales o infecciones.
En Tailandia, hay más de dos mil elefantes salvajes y otros dos mil domesticados, que llegan a pesar 3.5 toneladas y medir 3 metros de largo. Con una esperanza de vida de hasta 80 años -unas décimas más que los varones españoles puesto que las españolas la tienen en 84 años-, necesitan una tonelada de comida de cada cinco días. A principios del siglo XX, Tailandia tenía unos cien mil elefantes domesticados.