Las víctimas del escape tóxico de Bhopal han calificado de “ridícula” la sentencia contra los ocho directivos de la compañía norteamericana Unión Carbide que causó la tragedia en 1984. Y es que un tribunal indio les ha condenado a dos años de cárcel y 1.750 euros de multa, mientras que la empresa deberá abonar una sanción de 500.000 rupias (10.600 dólares, casi 8.900 euros). Entre los condenados figura el máximo responsable de la filial india de la compañía, Keshub Mahindra, junto a otros altos cargos. Uno de ellos ya murió y el resto adelantó que apelará la condena.
El suceso ocurrió en la madrugada del 3 de diciembre de 1984. Una nube de gas tóxico proveniente de una planta de pesticidas de U. Carbide cubrió la ciudad de Bhopal. Los residentes corrieron despavoridos a los hospitales pero muchos no llegaron a tiempo y las calles se llenaron de cadáveres. En pocos días murieron unas 15.000 personas, en lo que se considera el peor accidente industrial de la historia.
“Vamos a luchar por la justicia hasta el final, esto no es justicia, esta compensación es ridícula”, declaró un activista y víctima del desastre, Rasheeda Bi, al Servicio de Noticias India Blooms (IBSN). “El sistema judicial indio es defectuoso y débil”, prosiguió. “Nuestros gobiernos, nuestros primeros ministros, no han hecho nada en favor de las víctimas y el mundo entero lo ha podido ver”, añadió.
La sentencia ha sido anunciada después de que el tribunal declarase culpables de “negligencia criminal” a los directivos procesados, entre los que figura el entonces director de U. Carbide India, el indio Keshub Mahindra, de 85 años de edad y actual director de la principal empresa india de automoción industrial, Mahindra & Mahindra.
La surcursal india de Unión Carbide Corporation también ha sido declarada culpable, así como otros altos responsables de la planta. Por su parte, Unión Carbide entregó sus instalaciones al Gobierno indio en 1989, antes de ser comprada por la norteamericana Dow Chemical. El veredicto ha sido anunciado por el magistrado Mohan P. Tiwari tras más de veinte años de deliberaciones en los que se han examinado los testimonios de 178 testigos de la acusación y ocho de la defensa.
El tribunal no ha hecho mención alguna al ex director de U. Carbide Corporation, el estadounidense Warren Anderson, quien se encuentra huido de la Justicia desde hace 23 años, cuando fue encausado por la Policía india, detenido y excarcelado tras el pago de una fianza. “Anderson, el primer acusado, debe ser conducido a India”, aseveró al respecto Rasheeda Bi. Estados Unidos rechazó la extradición de Warren en 2003.
El jefe del consejo de administración de Unión Carbide, Warren Anderson, viajó a la India poco después del escape de gas y a su llegada al país permaneció detenido durante tres horas por la policía. Poco después, pagó una fianza de 2.000 dólares y abandonó el país. Sonriendo a las cámaras de televisión, declaró poco antes de embarcar en el avión que le llevó a Estados Unidos: “Quiero saludar a mi mujer y decir: ‘Hola, mamá!, igual que se hace en los partidos”. Anderson es considerado fugitivo por la Justicia india, y vive un retiro dorado en una lujosa mansión de Long Island.
En la noche del 2 al 3 de diciembre de 1984, la fábrica de pesticidas de U. Carbide en Bhopal sufrió un escape de isocianato de metilo y de otros gases letales. Se trataba de uno de los peores desastres industriales de la historia. Aparte de las personas que murieron de inmediato, que el Gobierno estima en alrededor de 3.500, al menos 15.250 fallecieron en las siguientes semanas por inhalar el gas o consumir agua contaminada, y muchas otras sufrieron consecuencias que han trasmitido a las siguientes generaciones.
Un grupo de defensa de los derechos de las víctimas ha elevado la cifra de muertos a más de 25.000, tanto en los primeros momentos como en los años siguientes. Las consecuencias de las 42 toneladas de isocianato de metilo que escaparon aquel día en forma de gas de un tanque de almacenamiento aún se notan hoy. Decenas de miles de personas han sufrido desde entonces enfermedades crónicas y muertes prematuras, y ha habido un elevado número de niños nacidos con malformaciones. Además, organizaciones ambientalistas insisten en que el veneno sigue allí, bajo la planta de pesticidas actualmente abandonada.
Hace 20 años, U. Carbide pagó 470 millones de dólares en compensaciones al gobierno indio. Dow Chemicals, que compró la compañía en 1999, afirma que esa cantidad la absuelve de cualquier responsabilidad futura.