El sector agrícola, uno de los más afectados por el paro en España, podría reactivarse si la clase política decidiese tomar medidas para poner el monte en valor. Y es que el desarrollo de la energía con biomasa –fuente renovable que se utiliza como combustible para obtener el vapor que impulsa la turbina que genera la electricidad-, permitiría la creación de más de 80.000 empleos, el 90% de ellos en el ámbito rural y forestal. Son algunas de las conclusiones informe El valor de la Biomasa forestal, dedicada a este sector, y Boston Consulting Group.
La biomasa, una materia orgánica originada por procesos biológicos espontáneos o provocados como el cultivo, y capaz de producir energía las 24 horas del día, también permitiría ahorrar hasta 12 millones de toneladas de emisiones de CO2. Además, si se aprovecharan los residuos forestales existentes en los montes españoles, se podrían instalar 1.296 MW de potencia de generación eléctrica renovable, lo que supondría crear hasta 14.300 empleos.
Hay que tener en cuenta que generar 1 MW de energía con biomasa supone crear 11 empleos, 9 inducidos, la plantación de 250 hectáreas de regadío, 8.000 MW h de energía renovable y capturar 6.250 toneladas de CO2 anuales.
El riesgo de incendios también se vería reducido, concretamente en un 70%, mediante la gestión de la biomasa forestal en los bosques, debido a la limpieza forestal periódica, la recogida de residuos agrícolas y la poda de árboles frutales. Con ello, disminuirían además los gastos derivados de las pérdidas económicas que ocasionan los incendios. De tal forma que si se aprovechase todo el potencial de la biomasa, se reducirían hasta 104 millones de euros anuales dichos gastos.
España no cumple los objetivos de energía renovable
España ni siquiera alcanza el 15% de ejecución de la potencia de generación con biomasa. Además, la Unión Europea ha establecido unos objetivos aún más exigentes de cara al año 2020, en el que la energía generada por biomasa juega un papel clave. Algunos de los objetivos son el hecho de que el 20% de la energía primaria debe ser producida con fuentes renovables, así como el 10% del combustible para el transporte.




