Hemeroteca | Arquitectura sostenible

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De El Palmar al hotel de la basura en Madrid

ecodez | 22/01/2011

Por Belén Boville Luca de Tena

He dormido en un chiringuito de basura de playa, el hotel ‘Coronita Save the Beach’, en la plaza de Callao, en el centro de Madrid. Me dispongo en un rato a bajar fotos, vídeo y todas las sensaciones de este océano urbano comparado con el oceáno Atlántico de mis vivencias en una noche un tanto loca.

Estoy corriendo con mi perro Bob por la Dehesa, los pinos acompañan el sol de invierno y una llamada en el móvil me retrotrae a los orígenes, a mis veintitantos años a lomos de una yegua pía por la playa gaditana de El Palmar, donde trabajamos incansablemente durante años para llamar la atención de los políticos y evitar el deterioro ambiental.

Ecodez, a través de la organización ‘Save the beach’, me invita a pasar una noche en el hotel hecho con basuras (es un decir): me hablan de las playas, del deterioro, de un artista loco y alemán, el artista de la basura que ha dedicado sus años a limpiar las playas de Europa, a tomarse algún que otro mojito (supongo) y a crear esculturas a partir de los residuos.

Me cuentan todo esto y mi mente se va 20 años atrás cuando dejé todo en Madrid y con mi niño de 3 años y mi hombre entonces, el pintor Navalón, montamos un chiringuito sin agua ni luz, primero en Mojácar (Almería), Al Cairo se llamaba, y luego el chiringuito “Quieres irte a Cuba” en la playa de El Palmar de Vejer.

Dormitorio en el que pasó la noche Belén Boville

Les hablo de esos tiempos y digo…. ¿por qué no?, ¿por qué no pasar una noche como una princesa indigente en un cúmulo de basura credo por un artista, veinte años más tarde de aquellas vivencias tan auténticas peleándome con el viento, la arena, la humedad y el oceáno inmenso de Cádiz?

Llego a las 8.30 de la tarde y me encuentro una edificación importante en la plaza de Callao. Nuestro chiringuito gaditano era modesto, se mecía con el viento, como un barco en mitad de la nada. Esto es una construcción de madera, sólida, adornada con palmeritas de plástico, rodeada por vallas que la separan de los curiosos y por tres seguratas que disuaden a cualquiera de entrar y casi de preguntar. Orientada al sureste la puerta, la recepción o ‘lobby’ de nuestro singular hotel está enmarcada por un toldillo que dice “Coronita Save the Queen”.

El hotel, hecho con residuos, en Callao (Madrid)

Nada que ver con aquel chozo de maderas y berlingas, cubierto de hoja de palma donde no había un solo clavo, en la que todo estaba atado o “latado”, como decían los lugareños. Una construcción según las pautas de la arquitectura popular de la Janda en Cádiz, donde hasta hace 40 años la gente vivía en chozos, ese tipo de viviendas tan naturales y adaptadas al territorio, totalmente ecológicas y sostenibles, por supuesto.

En el ‘lobby’ nos reciben Dani, Loreto y Jorge, que van a pasar la noche con nosotros. Soy una periodista más de los centenares que surgen si das una patada a una piedra, así que el protagonismo se lo lleva Tele 5 y la “artista” Raquel Bollo, que va a hacer un simulacro de quedarse a dormir para el bochornoso programa “Sálvame”. Amables los tres me dan a elegir una de las suites y elijo la que tiene diván y buen colchón. Y ahí está la foto y las del interior. Las paredes, emulando la basura, están forradas con un papel de miles de fotos de residuos. Cada estancia es un tipo de residuo: detergentes, refrescos, componentes electrónicos, chatarra….

Me esperaba dormir en un espacio de madera con una red de pescadores que atrapara los objetos hallados en la orilla, objetos que viajan de un continente a otro y nos traen los aromas de otros mundos. Pero no. Las comparaciones son odiosas, sobre todo si tienes referencias de lo auténtico.

Cinco habitaciones en 12 toneladas de basura

Este simulacro de autenticidad no tiene que ver con que nuestros anfitriones nos reciban adecuadamente y nos inviten a unas Coronitas. Por cierto, ¿sabíais que la cerveza Coronita en México es Corona, pero aquí la Casa Real no permite ese nombre más que a su Majestad y toda su prole, por lo que la tuvieron que renombrar como Coronita?

Bien, me dan la llave, es un decir, y nos piden que colaboremos con Tele 5, pues van a grabar lo de Sálvame con la guapetona de Raquel Bollo y el emplumado y simpático Toni, que monta las escenas y nos pone a jugar al Monopoly. He encontrado dos compañeros de juego estupendos, con los que voy a pasar la noche, Diego y Nacho, dos informáticos simpatiquísimos y muy divertidos.

Echamos los dados y se une Antonio, de la troupe de Sálvame. Un par de jugadas y entra Toni con Raquel y nos pregunta que por qué estamos ahí: yo, porque hace años viví una experiencia parecida, en mi etapa de ecologista activa, recogiendo basuras por la playa de El Palmar, hoy amenazada por la construcción de un macroproyecto hotelero. Entonces montamos una asociación ecologista y empezamos a mover Roma con Santiago para que aquella playa con gallinas, vacas y cochinos que me había enamorado, estuviera mejor tratada.

Mi hombre de entonces, Navalón, montó una muy gorda: pusimos transporte público, obligamos a los políticos a hacer algo por aquel lugar: conectamos la luz, empezaron a derribar casas ilegales, arreglamos el cole rural quitando los somieres que le hacían de valla, recogimos 15 toneladas de basura, plantamos alcornoques y pinos… tanto trabajo y muchas más actuaciones a lo largo de casi 10 años.

El Save the beach, en la noche de Madrid

Mis compañeros de noche son informáticos y le vacilan un rato a Raquel, que no sabe muy bien cómo comportarse. Es guapa y no va de diva (¡menos mal!) pero es una mujer poco leída y tiene que pensar y estudiarse lo que va a decir: que si esto lo montó un pintor alemán llamado Shultz y luego buscó un  patrocinio “Coronita”, que si las playas están deterioradas y la gente tira todo, etc.

Es mucho más que eso. La gente, en Europa, está bastante educada y solemos cuidar las playas porque estamos muy concienciados de su valor ecológico, estético, natural… pero el problema no son las playas. El problema es una sociedad opulenta y consumista, que no es consciente de que todo lo que usamos o consumimos termina en algún lugar. Se ha creado una cultura de usar y tirar muy parecida a la americana donde las cosas tienen un solo uso: desde maquinillas de afeitar hasta platos, teléfonos móviles o cámaras fotográficas…. Y entonces los vertederos están llenos de miles de toneladas de residuos, de restos plásticos, metálicos, orgánicos mezclados con áridos y todo tipo de cachivaches inútiles.

“Se ha creado una cultura de usar y tirar muy parecida a la americana donde las cosas tienen un solo uso. Hay poca o ninguna cultura auténtica del reciclaje”

Lo que nadie quiere se tira a la basura, hay poca o ninguna cultura auténtica del reciclaje –sí la había en la cultura rural de la España de hace 40 o 50 años- y los vertederos están desbordados y las correntías de agua llevan metales pesados a los ríos que desembocan en la mar… que es el morir. Pero ahí no mueren.

Al igual que decenas de miles de envases plásticos arrastrados por los ríos o arrojados por los pescadores, flotan como balsas inmensas de plástico en mitad del océano. Me dice Gustavo Catalán (Premio Nacional de Medio Ambiente, Premio Greenpeace y ex de El Mundo) que hace poco se ha descubierto una balsa de plásticos en el Atlántico Norte del tamaño de la península ibérica con flujos intermitentes entre dos corrientes. Existe otra de igual magnitud en el Pacífico Norte.

A veces, estas balsas o parte de ellas llegan a nuestras costas o a cualquier costa europea. Y es esta basura la que ha recogido Shultz, el alemán empeñado en denunciar esta barbaridad.

“Nos habíamos quedado en el Monopoly. Invitamos a Raquel, de Sálvame (Tele 5) a jugar y de paso se me ocurre un nuevo juego: compramos playas para hacerlas parques naturales”

Pero sigamos con nuestro hotel de residuos en el puro centro de Madrid. Nos habíamos quedado en el Monopoly. Invitamos a Raquel a jugar y de paso se me ocurre un nuevo juego: compramos playas para hacerlas parques naturales, en vez de acumular capital y edificios y construcciones especuladoras.

Raquel declina nuestra invitación y se va con el cámara. Nosotros decidimos dar una vuelta por el hotel y ver si realmente eso es basura o qué. Como he dicho, las paredes están cubiertas con un papel fotografiado que parece de verdad, pero no lo es. Ahora bien: todos los muebles que decoran y sirven para dormir en este hotel singular tienen toda la pinta de haber sido desechados por alguien, son muebles de contenedor, sin duda alguna. Que hayan sido recogidos en la playa es otra cosa. Lo dudo. Pero todos están reciclados y vueltos a tener vida. Y hay bastante gusto y estética.

“Recuerdo entonces las noches de El Palmar con temporal de levante, cuando tu cuerpo y todo tu ser estaba al pairo de los medios. Y entonces sentías que formabas parte de una naturaleza indomable”

Vuelvo a mis recuerdos. Siempre veíamos algún mueble tirado en un contenedor, párabamos el coche donde estuviéramos y nos lo llevábamos a casa. Antes y ahora. La basura siempre me regala exquisiteces. En casa tengo una mesa camilla estupenda y otra en la que florecen una primavera, una azalea y una gardenia. De vez en cuando la basura regala objetos bellísimos: hay que estar al tanto.

Pero las paredes de nuestro hotel no son de basura, sino de madera empapelada. Y el exterior de nuestro hotel es como un gran collage: piernas, guitarras, espejos, pinturas, libros, redes… objetos hallados en las basuras de este primer mundo obscenamente opulento.

Nos vamos a cenar los chicos y yo junto a otra amiga, una colombiana dulce y divertida: Lorena. La camarera del mesón está encantada de servirnos y nos hace preguntas acerca del Hotel “Corona Save The beach” y de la noche que vamos a pasar ahí. Nos hace una foto estupenda que cuelgo.

“Aquí el viento es el ulular de las sirenas de la poli y los bomberos, y los gritos de la noche madrileña. Estoy en mitad de un océano de hormigón y vidrio”

A la vuelta ya se ha ido el famoseo, y Jorge, nuestro conserje de noche, nos espera sonriente con una Coronita. Diego trae una Xbox y empiezan a bailar y reir y cantar mientras yo intento por todos los medios conciliar el sueño pues me tengo que levantar a las 6 y 15 para ir a zazen. El suelo y toda la cabaña retumba. El ritmo es frenético y como en un barco en mitad de la tempestad, mi cuerpo cansado vibra y se mueve al compás de las olas y los saltos de mis compañeros de aventura.

Recuerdo entonces las noches de El Palmar con temporal de levante, cuando tu cuerpo y todo tu ser estaba al pairo de los medios. Y entonces sentías que formabas parte de una naturaleza indomable, que eras parte de un todo…. Pero nuestro chozo era flexible, el viento penetraba entre las cañas y todo se movía como en un barco, aún con vientos de más de 100 kilómetros por hora.

Aquí el viento es el ulular de las sirenas de la poli y los bomberos, y los gritos de la noche madrileña cuando los cuerpos están calientes de cubatas y cerveza. Estoy en mitad de un océano de hormigón y vidrio… en mitad de la noche madrileña embarcada en un hotel de basura….

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La Casa Alemana, eficiencia solar, recorre América

ecodez | 01/11/2010

La ‘Casa Alemana’ es un prototipo de casa energéticamente eficiente, mediante energía solar, que se basa en las propuestas ganadoras de la Universidad Técnica de Darmstadt en el concurso “Solar Decathlon”.

Este concurso anual promovido por el Departamento de Energía de Estados Unidos es una competición entre veinte equipos universitarios para diseñar y construir la casa más atractiva, efectiva y eficiente que pueda abastecerse con energía solar.

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Además de la aplicación de la tecnología para el aprovechamiento de la energía solar y el incremento de la eficiencia energética con medidas pasivas, la “Casa Alemana” demuestra que la estética y el confort son capaces de armonizar con la eficiencia energética y el uso de energías renovables.

La casa puede estar lista en sólo tres días. Construida con partes de contenedores, destaca por las paredes con aislamiento y la iluminación inteligente. Está pensada para regular la temperatura al antojo del usuario: es calurosa en invierno y fresca en verano. También genera más energía de la que consume. Por eso almacena el excedente en baterías.

A través de una exposición itinerante, enmarcada dentro de la Iniciativa de Exportación en Energías Renovables y Eficiencia Energética del Gobierno alemán, se ha podido y se puede ver la “Casa Alemana” en 13 ciudades de Latinoamérica.

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Reportaje de la ‘Casa Alemana’ en la TV uruguaya

La muestra estará en noviembre en Quito (Ecuador), y pasará por Bogotá, Caracas, Guatemala,  San José o México. Ya ha estado en Montevideo, Buenos Aires, Sao Paulo, Lima, Santa Cruz, Asunción y Santiago de Chile. Aquí puedes ver las fechas por países: http://www.lacasaalemana.com/

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Lo más verde del Banco de Santander es el techo

ecodez | 16/10/2010

Un techo verde, azotea verde o cubierta ajardinada  es el techo de un edificio que está cubierto de vegetación. Hay dos tipos: los intensivos y los extensivos.

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Extraordinario video del techo verde del Centro de Convenciones de Vancouver

Los techos verdes intensivos tienen una capa de tierra de aproximadamente 30 centímetros y requieren de elementos estructurales muy fuertes para aguantar el peso. Pueden tener una gran variedad de plantas y generalmente requieren de mucho mantenimiento. Por tanto, son menos comunes que los extensivos.

Los techos verdes extensivos sólo tienen entre 5 y 10 centímetros de espesor y sólo pueden tener ciertos tipos de plantas. En los últimos 50 años han sido muy usados y desarrollados en Europa, y recientemente en Latinoamérica.

Los techos verdes se pueden usar para:

  • Cultivar frutas, verduras y flores
  • Mejorar la climatización del edificio
  • Prolongar la vida del techo
  • Reducir el riesgo de inundaciones
  • Filtrar contaminantes y CO2 del aire
  • Actuar como barrera acústica; el suelo bloquea los sonidos de baja frecuencia y las plantas los de alta frecuencia.
  • Filtrar contaminantes y metales pesados del agua de lluvia
  • Proteger la biodiversidad de zonas urbanas
  • Reducir la pérdida de calor y reducir el consumo de energía en invierno.

La tendencia moderna comenzó cuando Alemania desarrolló los primeros en la década de 1960 y ahora se han difundido a muchos países. Se calcula que alrededor del 10% de los techos en Alemania son verdes. Se están volviendo populares en Europa y también en Canadá y Estados Unidos. Algunos países europeos, incluyendo Alemania, Suiza, Holanda, Hungría, Suecia o el Reino Unido tienen asociaciones que fomentan los techos verdes.

En Francia hay un enorme techo verde de 8.000 m2 que ha sido incorporado dentro del museo L’Hostorial de la Vendée que se inauguró en junio de 2006 en Les Lucs-sur-Boulogne.

El edificio de la Academia de Ciencias de California, que se encuentra en construcción en el parque Golden Gate de San Francisco tiene un techo verde que proveerá casi una hectárea de vegetación nativa designada para proteger algunas especies locales en peligro. Otro caso paradigmático es el techo verde del Ayuntamiento de Chicago.

El Programa de Incentivos para las Cubiertas Ecológicas es una iniciativa de la ciudad de Toronto (Canadá) cuya finalidad es promover la construcción de cubiertas verdes y reflectantes en los edificios comerciales, industriales e institucionales de esta ciudad canadiense. El techo verde de su estación de metro es un buen ejemplo de ello.

Recientemente, la danesa Copenhage se ha unido a Toronto como la segunda ciudad que aprueba una ley que requerirá que todos los techos nuevos de la ciudad tengan algún tipo de vegetación en un intento de combatir la contaminación ambiental.

La capital de Dinamarca espera que cada año se cubran 5 mil metros cuadrados. La ciudad tiene 20 mil metros cuadrados de techos. Para el 2025 la meta es convertirse en neutral de carbono. También existe la opción de obtener ventajas fiscales, caso de Tokyo y ahora Buenos Aires.

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Obama devuelve la energía solar a la Casa Blanca

ecodez | 06/10/2010

El secretario de Energía, Steven Chu, ha anunciado que la Casa Blanca contará a partir de la primavera de 2011 con paneles de energía solar para el suministro eléctrico de las depedencias familiares de los Obama.

La noticia coincide con celebración este fin de semana del Global Work Party, una acción mundial en la lucha contra el cambo climático, con numerosos eventos que tendrán lugar en al menos 185 países. Una de las organizaciones más activas en la concienciación por el Medioambiente es 350.org.

Se recupera así una buena costumbre, ya que Obama no será el primer presidente que aproveche la energía solar en la Casa Blanca. En 1979, el demócrata Jimmy Carter ordenó la instalación de paneles solares para calentar el agua, en un contexto marcado por la crisis energética originada por las luchas en Oriente Próximo, aunque el presidente republicano Ronald Reagan los retiró durante unas obras en 1986.

El también republicano George W. Bush instaló en 2002 un sistema que proporciona electricidad a unas instalaciones de mantenimiento y calienta el agua de la piscina cubierta. El Departamento de Energía anunciará un concurso para seleccionar a la empresa instaladora.

Según relató Steven Chu en una conferencia en la Universidad George Washington, será “para finales de primavera cuando se instalen los paneles que convertirán la luz solar en electricidad y un calentador de agua solar en el tejado de la Casa Blanca”. Chu recordó que “la Casa Blanca es un símbolo de libertad y democracia” y que, además, “debería ser un símbolo del compromiso estadounidenses para un futuro energético limpio”.

El mes pasado, el activista medioambiental y escritor Bill McKibben emprendió un recorrido por carretera junto a un grupo de estudiantes para trasladar uno de los paneles originales instalados por Carter. A través de un vehículo movido únicamente por biodiésel, pretendían llamar la atención de Obama para que recuperase la antigua iniciativa de ahorro.

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¿Vivirías en una isla de plástico reciclado?

ecodez | 22/08/2010

El estudio de Rotterdam se ha embarcado en la construcción de una nueva isla que se levantará a partir de los desechos plásticos que flotan en el mar. Estamos en los albores de Recycled Island, la Isla Reciclada.

Tal y como es definida en la web del proyecto, “Isla Reciclada es un proyecto de investigación sobre el potencial de hacer realidad una isla habitable flotando en el Océano Pacífico a partir de todos los residuos de plástico que está momentáneamente flotando en el océano”.

Aunque aún no se conoce la localización exacta, el proyecto sitúa la isla en el océano Pacífico, donde se estima que flotan hasta 44.000 toneladas de residuos plásticos. Respecto a su superficie, se calcula que la isla podría llegar a medir hasta 10.000 kilómetros cuadrados, una extensión parecida a la de la isla de Hawai (EEUU) y unas cinco veces la de Tenerife.

Aunque de momento este edén ecológico sólo existe en forma de boceto, la obra podría arrancar en dos años. Ésta se enfrenta a dos grandes retos. El primero apunta a cómo recolectar pequeños desechos de plástico en un área de mar tan enorme. Por eso WHIM Architecture quiere aprovechar la masa de plástico que se encuentra al norte del Pacífico. Dicen que es la mancha más grande y que tiene una extensión similar a España y Francia juntas. Al construirla ahí, evitarían los costes y la contaminación que supondría transportar todos esos desechos.

El objetivo es triple: limpiar los océanos de una gigantesca cantidad de residuos plásticos, crear una nueva tierra y construir un hábitat sostenible

La segunda incógnita atiende a la creación de una base sólida sobre la que estructurar este particular paraíso que funcionará de forma sostenible. Su propuesta es juntar todos esos restos y derretirlos hasta que formen un compost, una masa más o menos compacta, que ha de servir de base para una posterior cobertura de arena. Así se formará una isla artificial que se podría dedicar a diversos usos: agricultura, piscifactoría, centro vacacional o todo a la vez.

El tamaño de la isla permitiría alojar a casi medio millón de personas que se autoabastecerían de energía y recursos. Quiénes serán los habitantes de la isla es otra de las incógnitas de la utopía de WHIM. El proyecto asegura que Recycled Island podrá cobijar a quienes se vean obligados a abandonar sus hogares debido a los efectos del cambio climático o, simplemente, respeten al medio ambiente.

Recycled Island funcionará con energía limpia y agua de lluvia. La luz del sol y la fuerza de las olas serán las principales fuentes de energía

En principio, Recycled Island funcionará con energía limpia y agua de lluvia. La luz del sol y la fuerza de las olas serán las principales fuentes de energía, mientras que los abonos para la agricultura procederán de las deposiciones de los propios habitantes y del cultivo de algas marinas. La gente podrá trabajar, comer, dormir e ir al cine, incluyendo sus propios colegios y hospitales.

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Lee usted bien: el hotel está en los árboles

ecodez | 02/08/2010

El Treehotel (hotel árbol), ubicado en Harads (Suecia), a menos de cien kilómetros del Círculo Polar Ártico, lo forman una serie de habitaciones suspendidas entre los árboles, diseñadas por diferentes arquitectos. Una de las más curiosas es una casita en forma de cubo y cubierta de espejos, de manera que se mimetiza con el paisaje.

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La idea de los creadores del hotel fue buscar una manera de apreciar el bosque sin dañarlo. Todos los materiales utilizados en su construcción provienen de fuentes sostenibles y los sistemas sanitarios buscan ahorrar agua y energía.

Para evitar que este modelo de integración confunda a los pájaros, la superficie de las casas está cubierta de una película infrarroja que, aunque los seres humanos no la puedan ver, sí la detectan las aves. La altura sobre el suelo de cada casita es de entre cuatro y seis metros.

En esta región del país al norte de Suecia, cuando llega el invierno, la temperatura puede alcanzar los 30 grados bajo cero. Aún así, el hotel, que disfruta de una excelente vista sobre el río Lule, estará abierto durante la temporada invernal.

Un concepto similar es el de “Cabañas en los árboles” (“Cabanes als arbres”), en Sant Hilari Sacalm (Girona, Cataluña).

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Este lugar ofrece a los amantes de la naturaleza la posibilidad de entrar en contacto directo con el árbol y su ecosistema al pernoctar en la copa del mismo. Se trata de una forma de alojamiento rural alternativo en cabañas suspendidas que no disponen de electricidad ni agua corriente. Por eso, a una distancia razonable se encuentra la Masía de la Vileta con los servicios complementarios.

Las cabañas son redondas, tienen unos 30 metros cuadrados y están adaptadas a la estructura del árbol. El tronco es el eje de la cabaña y atraviesa su interior. Los usuarios pueden acceder a la cabaña mediante un puente colgante y una escalera. Cada cabaña dispone de linternas y velas, así como de agua y lavamanos. El WC es biodegradable. El desayuno se sube en una cesta.

Otro ejemplo es el Tree House Lodge, en Limón, Costa Rica. Sobre la costa sur del Caribe costarricense encontramos este lodge ecológico que cuenta con cuatro cabañas sobre árboles con la más impresionante vista al mar. Emplazado en el Refugio de Vida Silvestre de Gandoca-Manzanillo, este hotel funciona con energía solar. Cada cabaña cuenta con dos habitaciones, cocina y ducha. Para agregar emoción a la experiencia, para llegar hasta cada cabaña hay que deslizarse por un cable de acero, estilo tirolesa.

Otros hoteles en los árboles son: el Parrot Nest Lodge, en Belice; el Tree Houses of Hana, en Maui; The Aviary, en Lenox, Massachusetts; o el Tranquil Resort, en Wayanad, Kerala, India.

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Mike Reynolds no se estudia en Arquitectura

ecodez | 06/07/2010

Si la arquitectura fuese sinónimo de integración en el entorno y respeto al habitante, Mike Reynolds tendría que figurar en los anales de las Facultades por delante de afamados arquitectos como Frank Gehry o Norman Foster. Pero no es así.  “Imagina invertir sólo 39 euros en el mantenimiento de tu casa, que tu hogar aproveche la luz del sol para la calefacción y que el agua de lluvia se filtre para uso doméstico y regar plantas. Imagina, además, que no dependes del petróleo y que no contaminas”. Estas palabras de Reynolds, aparentemente plagadas de sentido común,  revelan que lleva 35 años rompiendo las normas de la arquitectura más convencional y agresiva con las leyes de la naturaleza y del propio ser humano.

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En los setenta, Reynolds comenzó a construir un poblado en un desierto de Nuevo México (EEUU) con latas de cerveza, botellas de plástico y neumáticos viejos. Los seguidores de este arquitecto estadounidense han construido en todo el mundo cerca de 2.000 viviendas llamadas “Earthship” (literalmente, nave de tierra). A Reynolds le han dado la espalda sus compañeros de profesión y la ley de su estado, que sólo desde hace unos años reconoce la validez de estas construcciones.

Su historia la aborda el documental  “Garbage Warrior” (Guerrero de la basura). Michael Reynolds se formó en las escuelas de arquitectura de su país para después romper con las tradiciones que había aprendido. Y ha podido demostrar que cada botella de plástico o neumático que utiliza es, además de un ejemplo de reciclaje, una contribución al mantenimiento del planeta, a la lucha contra el cambio climático y a la dependencia de los combustibles fósiles.

Sus viviendas son autosuficientes casi en su totalidad. En ellas están integrados invernaderos que proveen de frutas y verduras a los inquilinos, además de un sistema de filtrado de agua. Su filosofía tiene una gran máxima: cualquiera puede construir su propia vivienda.

En los seis libros que ha publicado, el arquitecto explica el proceso de construcción. “Me he encontrado con cientos de casas en todo el mundo”, cuenta. La que más le sorprendió es una construcción en Siberia. “Si bien no es 100% autosostenible, demuestra que el modelo se puede adaptar a climas extremos”, afirma.

Tras el tsunami que en 2004 afectó a buena parte del golfo de Bengala, Reynolds y su equipo se desplazaron a las islas Andamán (India) para la reconstrucción. Allí levantaron catorce viviendas totalmente ecológicas e instruyeron a los arquitectos locales. En 2005, tras el huracán Rita, desarrollaron un proyecto similar en México.

Reynolds asegura ser “sólo alguien que ha decidido vivir de manera distinta y aprovechando la basura. Además, en una casa en la que no inviertes más de 50 dólares al año, se puede vivir muy bien”.

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Own Puerto Madero, el ecohotel de Buenos Aires

ecodez | 02/07/2010

Gracias a ‘Sustentator’, revista altamente recomendable (http://sustentator.org/blog-es/), hemos podido acercarnos al verdadero hotel del futuro y al auténtico concepto de eco-hotel. Así, ‘Sustentator’ publicó en marzo una entrevista a Nicolás Bonta, presidente del grupo OWN Hotels, y a los arquitectos Julián Bonta, Adrián Donozo y Pablo Slomianski, quienes se encuentran desarrollando el proyecto del Own Hotel Puerto Madero, el primer edificio sustentable certificado de la Argentina.

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Entrevista realizada por ‘Sustentator’ a los arquitectos del eco-hotel

El hotel, como informa la revista de medio ambiente, estará ubicado sobre la calle Azopardo, en el barrio porteño de San Telmo (aunque se publicita como Puerto Madero), y se estima que su apertura será durante el segundo semestre de 2011. El hotel contará con 26 suites y servicios tales como centro de negocio, Sky Bar y spa con piscina cubierta, entre otros.

El proyecto se desarrolla conjuntamente con el fondo suizo Swiss Finance & Properties bajo los estándares del Leadership in Energy and Enviromental Design (LEED), una certificadora internacional del sistema de construcción verde desarrollado por el USGBC, que apunta a que las construcciones se diseñen teniendo en cuenta estrategias basadas en cuestiones tales como calidad medioambiental interior, eficiencia energética, eficiencia del consumo de agua, desarrollo sostenible del sitio y selección de materiales.

Otra de las cuestiones tiene que ver con la utilización del transporte público -de ahí que esté cerca del metro- y la promoción del transporte alternativo. Es por ello que, en la puerta del hotel hay bicicletas, para limitar así el uso del automóvil. A esto se suma que la fachada del OWN Hotel Puerto Madero será vidriada. El edificio será libre de tabaco, contará con un sistema de riego proveniente del aprovechamiento del agua de lluvia, grifería temporizada en los sanitarios del área compartida y un plan integrado de clasificación de residuos.

Los materiales deben provenir de una distancia no mayor a los 800 kms, porque se apunta a disminuir el impacto medioambiental que genera sus traslado. “Uno de los puntos para la certificación es que este edificio sirva como herramienta de educación”, explica Nicolás Bonta a ‘Sustentator’. Y es que LEED considera que una construcción es totalmente ecológica si las personas que la habitan o administran utilizan sus rasgos ecológicos al máximo.


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La Solar Decathlon busca la mejor casa solar

ecodez | 23/06/2010

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Medalla de Oro de la Arquitectura, Praemium Imperiale, Premio de Arquitectura Contemporánea, Ar Awards… En el ámbito de la arquitectura existen innumerables galardones a nivel internacional que, principalmente, están destinados a recompensar aquellas obras que brillan desde un punto de vista estético y funcional. Los tiempos, sin embargo, han cambiado al igual que la arquitectura, cada vez más dirigida a la construcción sostenible y respetuosa con el medio ambiente en la que triunfen los materiales reciclados o reciclables y la utilización de las energías limpias.

En esta nueva corriente arquitectónica se encuadra la Solar Decathlon, una competición que organiza el Departamento de Energía del Gobierno de los Estados Unidos desde el año 2002 y que este año se celebra por primera vez fuera de Norteamérica, en concreto en Madrid, gracias al acuerdo alcanzado por las administraciones española y estadounidense. Según éste, la Solar Decathlon se celebrará en los Estados Unidos en los años pares y en Europa en los impares. Así, desde el 18 y hasta el 27 de junio se llevará a cabo este curioso torneo arquitectónico en la Villa Solar de Madrid, situada entre el Puente del Rey y el Puente de Segovia, muy cerca del emblemático Palacio Real madrileño. El recinto estará abierto al público.

Proyecto de la Universidad de Valladolid

Pero, ¿en qué consiste la competición? Pues en construir la casa alimentada por energía solar, más eficiente y sostenible en diez días. El ganador será el que supere con mayor puntuación las diez siguientes pruebas (de ahí el nombre de decathlon):

1. Arquitectura. Aquí se evaluará la calidad del diseño, la flexibilidad de sus espacios, la aplicación de estrategias bioclimáticas y la integración de los sistemas tecnológicos. Esta prueba tiene un valor de 120 puntos.

2. Ingeniería y construcción. El objetivo de esta prueba es evaluar la implementación de los principios de diseño ingenieriles y constructivos, tomando en cuenta el funcionamiento, la eficiencia, la seguridad, fiabilidad y solidez técnica de los sistemas y equipos utilizados. Tiene un valor de 80 puntos.

3. Sistemas solares y agua caliente sanitaria. El objetivo de esta prueba es evaluar el funcionamiento, la eficiencia, la robustez y el valor económico de los sistemas solares y de agua caliente sanitaria. 80 puntos.

4. Balance climático. Tiene como objetivo evaluar el grado de autosuficiencia eléctrica de las casas y el grado de eficiencia en el consumo de la energía solar. 120 puntos.

5. Condiciones de bienestar. El objetivo de esta prueba es evaluar la capacidad de las casas de proveer bienestar interior, mediante el control de la temperatura, la humedad, la acústica, la calidad del aire e iluminación. 120 puntos.

6. Funcionamiento y equipamiento: El objetivo de esta prueba es evaluar el funcionamiento de las casas, así como la eficiencia de los equipos y electrodomésticos, simulando el funcionamiento cotidiano de una vivienda contemporánea. 120 puntos.

Propuesta de la Tongji University de Shangai

7. Comunicación y sensibilización social. El objetivo de esta prueba es evaluar la capacidad de comunicación y sensibilización social de los equipos, en los temas relevantes de Solar Decathlon Europe. Beneficios de la energía solar, la eficiencia energética de los edificios, la sostenibilidad, etc. 80 puntos.

8. Industrialización y viabilidad de mercado. Tiene como objetivo evaluar la viabilidad de mercado de vivienda y sus posibilidades de industrialización y agrupación en conjuntos de mayor densidad. 80 puntos.

9. Innovación. El objetivo de esta prueba es evaluar el grado de creatividad e innovación de los proyectos. Aportes que representen un cambio incremental o revolucionario del diseño de la casa, sus sistemas, o componentes, y que aumenten su valor o desempeño. 80 puntos.

10. Sostenibilidad. El objetivo de esta prueba es evaluar la destreza y sensibilidad ambiental de los equipos al diseñar y construir una casa con un impacto ambiental negativo muy bajo durante su ciclo de vida. 120 puntos.

La Solar Decathlon es sólo para Universidades. En la competición de este año habrá trece europeas (Universidad CEU Cardenal Herrera, Instituto de Arquitectura Avanzada de Cataluña, Universidad de Sevilla, Universidad de Valladolid y Universidad Politécnica de Cataluña –España–; Arts et Métiers Paris Tech y Ecole National Supérieure darchitecture de Grenoble –Francia–; Fachhochschule fur Technik und Wirtschaft Berlin, Bergische Universität Wuppertal, Stuttgart University of Applied Sciences, University of Applied Sciences Rosenheim –Alemania–; University of Nottingham –Reino Unido–; Aalto University –Finlandia–),  dos estadounidenses (Virginia Polytechnic Institute & State University y University of Florida); y dos chinas (Tianjin University y Tongji University Shanghai). El 27 de junio se sabrá cuál de ellas es la ganadora.

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Un Pabellón con botellas recicladas en Taiwán

ecodez | 25/04/2010

Taiwan dispone de un centro de convenciones de tres plantas con 1.5 millones de botellas de plástico en lugar de ladrillos para elevar el interés en el reciclado. Far Eastern Group y Miniwiz Sustainaible Energy Developments son las dos empresas taiwanesas que unieron fuerzas en este innovador proyecto.

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El pabellón, bautizado como EcoARK, incluye un anfiteatro, un espacio para exposiciones y una pantalla con agua corriente recogida durante la época de lluvias para que funcione como aire acondicionado. El plástico claro de las paredes permite que la luz natural penetre en el cavernoso interior.

Far Eastern Group, un grupo taiwanés de construcción y servicios financieros, encargó la estructura de 130 metros de ancho y 26 de alto hace casi tres años. Los constructores utilizaron botellas de una cadena de residuos para ser reprocesados en contenedores de plástico que se entrelazan con la suficiente fuerza para bloquear a los elementos y soportar tormentas o terremotos. Así lo dijo Arthur Huang, director gerente de la constructora sostenible Miniwiz Sustainable Energy Development.

Nadie en el mundo ha construido un centro de convenciones con paredes compuestas totalmente por botellas, dijo. Fuera de Taiwán, algunos constructores han usado botellas recicladas para fabricar iglús, casas ecológicas o incluso una isla tropical flotante. Las botellas recicladas normalmente se reprocesan en nuevos productos para el consumidor. Miniwitz y “Far Eastern” donarán el edificio a la municipalidad de Taipei para ser utilizado en la exposición Flora 2010 en el mes de mayo.

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